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Consulta de Psicoterapia y Psicología

Un espacio seguro para sanar, comprenderte, sentirte acompañado y transformar tu vida con libertad.

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Consulta de Psicoterapia y Psicología

Un espacio seguro para sanar, comprenderte, sentirte acompañada y transformar tu vida con libertad.

Psicoterapia

Agradezco tu confianza al acercarte a este espacio de autocuidado y desarrollo. La psicoterapia es una gran herramienta para poder sanar y llegar a aquellos lugares que de otra forma, nos sería más costoso. Puede ser difícil dar el paso. Te animo a ello, porque creo firmemente que merece la pena. Podemos mejorar nuestra calidad de vida y llegar a disfrutar, a pesar de que, a veces, el sufrimiento nos haga sentir que esto no es posible

Sesión de terapia con toma de notas
Persona escribiendo concentrada en una libreta

La psicoterapia es un proceso de autocuidado. Es darte un espacio y un tiempo para ti, un espacio exclusivo, de libertad, en el que poder expresar aquello que en el día a día no tiene lugar. Nos damos el lugar para poder elaborar aquello que nos inquieta y poder sentir cómo nos encontramos, abordar las dificultades de nuevas formas, plantearnos preguntas y ampliar la mirada.

La sesión de terapia es un encuentro al servicio del paciente. Las sesiones duran de 50 a 60 minutos. La frecuencia de las sesiones inicialmente es semanal, y se van espaciando a medida que el proceso avanza, ajustando la frecuencia de forma individualizada y en equipo entre paciente y terapeuta.

Terapia al servicio de la persona

Mediante un proceso que se adapte a lo que necesitas en este momento de tu vida.

Buenas prácticas

Mediante la supervisión, la formación continua y la ética profesional.

Terapia online

Por medio de la plataforma segura y especializada Psypocket.

Preguntas frecuentes

¿Será el momento de buscar ayuda?

A veces nos damos cuenta de que solas no podemos, que nos cuesta avanzar. Otras veces nos indican desde fuera la necesidad de acudir a una consulta de psicoterapia. Por los aprendizajes previos, a veces creemos que debemos poder solucionar las cosas por nuestra cuenta, sin ayuda. Esta idea preconcebida está muy extendida en cuanto a nuestra relación con las emociones y las dificultades personales. Podríamos hacer un paralelismo con otros aprendizajes que tenemos a lo largo de la vida. Por ejemplo, a la hora de aprender a escribir o a conducir un coche nadie piensa «¡deja, que tengo que poder solo!». Se asume la necesidad de ayuda como algo natural, mientras que en el ámbito de las emociones se pretende de forma frecuente que sepamos gestionarlo todo solos/as, lo que alarga el sufrimiento y/o la consecución de lo que la persona necesita en su vida. Para mí la psicoterapia es un atajo, una forma de llegar antes a la salud, a sentirnos bien con nosotros/as mismos/as y las personas que nos rodean, a disfrutar de las cosas que apreciamos. Solicitar un acompañamiento psicoterapéutico nos facilita el camino, nos da pistas y nos aporta esa compañía que todas las personas necesitamos en un momento dado.

Cuando nos planteamos acudir a una persona para que nos ayude, nos puede venir dudas sobre si será la persona adecuada, si será el lugar adecuado, incluso si ha llegado el momento de dar este paso. A veces no tenemos referencias de la persona o desconocemos en qué consisten este tipo de procesos de acompañamiento y trabajo personal. Es importante que la persona tenga la formación y el trabajo personal adecuados. Aun así, no debemos quitar importancia a cómo nos sintamos con esa persona, si sentimos que podría darnos tranquilidad y confianza. Esto sólo lo vamos a poder experimentar con el contacto directo, por lo que te animo a que des el paso de coger una cita y valorar estos aspectos directamente.

¡Cuántas veces las personas piensan que acudir a terapia es un proceso en el que se sufre! De hecho, muchas veces pensamos que el/la terapeuta nos presionará para volver a hechos pasados que son dolorosos o para hablar de cosas que no queremos hablar. Y por eso, a veces no nos atrevemos a comenzar un proceso de este tipo. Como terapeuta, estoy comprometida con el respeto al tiempo que la persona necesita para dar los pasos necesarios hacia la salud y el bienestar, así como a respetar aquellos aspectos que la persona no desee abordar en su proceso.

La tristeza, la rabia, el miedo, la culpa, la vergüenza… son emociones que pueden hacernos sentir abrumados, abrumadas. A veces la gestión de las emociones no es algo sencillo. Las emociones nos pueden paralizar, bloquear, incomodar. Nos pueden hacer reaccionar de formas que no queremos y/o no dejarnos disfrutar de nuestra vida y nuestras relaciones con otras personas. Podemos aprender a gestionarlas, a comprender lo que aportan y beneficiarnos de ello, sin necesidad de sentir que nos abruman o descolocan.

La medicina y la psicología son ambas disciplinas de la salud y, siempre que sea posible, deberían coordinarse para el buen cuidado de tu salud física y emocional. Lo importante es que, si crees que necesitas ayuda, inicies de alguna forma el camino hacia tu bienestar y recuperación.

Por los aprendizajes previos, a veces creemos que debemos poder solucionar las cosas por nuestra cuenta, sin ayuda. Esta idea preconcebida está muy extendida en cuanto a nuestra relación con las emociones y las dificultades personales. Podríamos hacer un paralelismo con otros aprendizajes que tenemos a lo largo de la vida. Por ejemplo, a la hora de aprender a escribir o a conducir un coche nadie piensa «¡deja, que tengo que poder solo!». Se asume la necesidad de ayuda como algo natural, mientras que en el ámbito de las emociones se pretende de forma frecuente que sepamos gestionarlo todo solos/as, lo que alarga el sufrimiento y/o la consecución de lo que la persona necesita en su vida. Para mí la psicoterapia es un atajo, una forma de llegar antes a la salud, a sentirnos bien con nosotros/as mismos/as y las personas que nos rodean, a disfrutar de las cosas que apreciamos. Solicitar un acompañamiento psicoterapéutico nos facilita el camino, nos da pistas y nos aporta esa compañía que todas las personas necesitamos en un momento dado.

En muchos casos la psicoterapia es suficiente y no se requiere ningún tipo de fármaco. Bien es cierto que hay ocasiones en las que la psicoterapia se puede acompañar de medicación cuando vemos que el sufrimiento es intenso o los síntomas hacen muy difícil avanzar en el proceso de recuperación. Aun así, si la persona no desea apoyarse en psicofármacos, es importante respetarlo.

A veces nos damos cuenta personalmente de que necesitamos ayuda. Otras veces nos indican desde fuera la necesidad de acudir a una consulta de terapia. Sea como sea, puedes consultar sobre ello y aclarar la duda con alguien que te de una visión profesional. De forma muy frecuente retrasamos la búsqueda de ayuda profesional. Dudamos sobre si estamos suficientemente mal, si la terapia es la solución adecuada, si durará mucho o poco… Podemos pensar que deberíamos poder salir solos o solas de la situación… Y después de un tiempo nos podemos encontrar en una situación peor, en la que cueste más dar la vuelta. Te propongo que consultes, preguntes, y luego valores, ya que no siempre es necesaria la terapia y siempre puedes tomar tus decisiones sobre aquellos aspectos que te inquietan, como pueden ser la frecuencia y/o el tiempo que quieras dedicarle a tu propio proceso de terapia. La persona que te atienda te puede orientar sobre ello, desde su criterio profesional.

Hay distintas escuelas de terapia en la Psicología. Habrás oído hablar del psicoanálisis, la terapia cognitivo-conductual, la terapia sistémica, las terapias humanistas, la terapia gestalt, etc. La terapia va a depender en muchos casos de la relación entre terapeuta y paciente. De hecho, se ha demostrado que dicha relación tiene mucho que ver con la recuperación y el buen desarrollo del proceso de terapia, incluso más que el tipo de terapia. Actualmente es muy frecuente que las personas que nos dedicamos al acompañamiento terapéutico trabajemos de forma ecléctica. Esto quiere decir que, aunque haya alguna escuela que predomina en su forma de trabajar, utilizan recursos de todas ellas, según lo que requiera la persona a la que atienden. Puedes preguntar por cómo trabaja la persona, para saber si puede ajustarse a ti.

Ambas son opciones adecuadas. El formato presencial nos aporta la cercanía física, que para ciertas personas es importante, y para las y los terapeutas nos da más pistas, ya que una pantalla no puede sustituir del todo a la presencia física. Así que, desde mi punto de vista, si te es posible, acude presencialmente. Si no es así, utiliza el formato Online, no te quedes sin pedir ayuda por ello, ya que dicho formato no resta eficacia a la terapia.

Un buen servicio de psicoterapia tiene unos costes importantes en cuanto a formación, supervisión, colegiación, etc. Por ello, no son servicios que sean muy económicos. Suele implicar un gasto que requiere para muchas personas un esfuerzo económico importante. Una sesión puede rondar entre los 50 a 70 euros. Debes saber que estos precios no son excesivos, ya que precios inferiores pueden implicar que el/la profesional no está invirtiendo en ciertas actividades como son la formación continua y la supervisión, que sostienen y favorecen unas buenas prácticas.

Puedes apoyarte en la referencia que te dé alguna persona que tengas cerca, que haya hecho terapia y que haya salido satisfecha. Puedes consultar en el Colegio de la Psicología de tu provincia. O puedes buscar en internet y consultar las páginas web, en las que deberías encontrar información sobre qué tipo de terapia se lleva a cabo.

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